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PLOMOS PARA LA PESCA


El plomo es un material con una alta densidad y alto peso específico que le hacen ser uno de los materiales ideales para la fabricación de plomos para la pesca. Es un metal con alta resistencia a la oxidación y corrosión. Fácil de trabajar debido a que pasa de sólido a líquido a los 327,4 ºC y se le suele dar forma mediante la utilización de moldes. Otros materiales con los que se fabrican plomos para la pesca pueden ser el zinc, el cobre, etc...

Inhalar los gases que se producen al fundir el plomo es muy nocivo para la salud. Mucho cuidado lo que hacéis plomos de manera artesanal.

Un plomo por sí solo o atado a una línea que no flote siempre se irá al fondo si lo echamos al agua independientemente de su forma o peso. Lo que puede provocar que los plomos no lleguen al fondo son las corrientes própias que pueden haber en el agua o si estamos en una embarcación a la deriva con viento, el desplazamiento sobre la superficie del agua generará un efecto corriente sobre la línea, señuelos y plomo aunque no exista corriente en el agua. Las olas también producen corrientes bajo el agua y directamente pueden provocar movimientos en nuestras líneas provocando movimientos del plomo en el fondo.

Cuanto más pequeños, aerodinámicos y pesados sean las líneas de pesca, señuelos y plomos más dificil será que las corrientes impidan que el plomo llegue al fondo. Las alas o aletas en los plomos dificultan que estos lleguen al fondo y favorecen a que se despeguen del fondo cuando estamos recogiendo línea.

Por la forma en la que sujetamos los plomos a las líneas de pesca pueden ser atados, pasantes o pellizcando la línea. Los plomos atados mejor si los utilizamos con enmerillones y en el caso de que no tengan será recomendable colocar alguno en la línea antes de llegar al plomo. Los plomos pasentes los utilizaremos con topes tipo bolitas o perlitas que eviten que nos machaquen y deterioren los nudos. Los plomos que pellizcan las líneas pueden deteriorarlas y provocar que la línea rompa por el pellizco durante la captura.

Siempre es recomendable utilizar el plomo más pequeño posible con el que consigamos nuestro propósito. Un plomo más pequeño será menos detectado por los peces en las picadas y las notaremos mejor que con un plomo grande.

Se comercializan plomos de diferentes colores para pasar desapercibidos o todo lo contrario, los hay incluso fluorescentes.

Por su forma, los plomos redondeados ruedan más por el fondo y se desentierran con más facilidad que los plomos que presentar aristas, caras planas o combinaciones de curvas concavas y convexas. Los plomos con aletas tampoco ruedan por el fondo con facilidad y planean durante la recogida alejandose del fondo.

Cuantas más aristas y formas raras tenga un plomo más fácil será que se nos enganche en el fondo con rocas, algas, ramas, etc...

Se comercializan plomos con unos alambres de acero inoxidable que los atraviesan ideales para la pesca en la modalidad de surfcasting en días de mucho oleaje y corrientes. Estos alambres actuarán como anclas, evitarán que el plomo ruede y ayudarán al plomo a quedarse fijo en un sitio cuando se entierra en la arena. Cuando los alambres son fijos en ocasiones tendremos que tirar y doblarlos para poder recoger hilo. Actualmente se vienen fabricando con los alambres pasantes de forma que clipan en la posición de trabajo y al tirar fuerte desclipan y giran haciendo más fácil la recogida y evitando enganches indeseados.

No se pueden realizar largos lances con poco peso. Cuanto más viento, más voluminoso y poco aerodinámico sea nuestro señuelo y más gruesa sea la línea utilizada mayor tendrá que ser el peso del plomo para conseguir largos lances. Siempre teniendo en cuenta la resistencia de las líneas y cañas utilizadas para no pasarnos con el peso de los plomos y evitar roturas.